Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad en la que se daña al nervio óptico del ojo. Esto resulta en alguna pérdida de la visión o en ceguera.

En la parte delantera del ojo existe un espacio llamado cámara anterior. Un líquido claro entra y sale continuamente de este espacio, alimentando los tejidos a su alrededor. El líquido sale de la cámara anterior a través del ángulo abierto donde se unen la córnea y el iris (vea el diagrama a continuación). Cuando el líquido llega al ángulo fluye a través de una red o malla esponjosa, parecida a un colador, y entonces sale del ojo.

A veces, cuando el líquido llega al ángulo, pasa muy lentamente a través de esta malla esponjosa. Al acumularse este líquido, la presión dentro del ojo aumenta hasta llegar a un nivel en que puede dañar al nervio óptico. Cuando el nervio óptico se daña por el aumento de la presión, puede causar .

El nervio óptico está compuesto por más de un millón de fibras nerviosas, que conectan la retina al cerebro (vea el diagrama a continuación). La retina es el tejido sensible a la luz, situado en el fondo del ojo.

La presión elevada dentro del ojo significa que tiene el riesgo de desarrollar glaucoma pero no significa que tenga la enfermedad. Una persona solamente tiene glaucoma si tiene daño en el nervio óptico. Si usted tiene elevada la presión del ojo, pero no tiene daño en el nervio óptico, usted no tiene glaucoma. Sin embargo, usted corre el riesgo de desarrollarla.

Sin embargo el glaucoma se puede desarrollar sin que aumente la presión dentro de los ojos. Este tipo de glaucoma se llama glaucoma de baja tensión o de tensión normal. No es tan común como el glaucoma de ángulo abierto.

Cualquier persona puede desarrollar glaucoma, pero algunas personas corren más riesgo que otras.

Estas personas incluyen:

Los afroamericanos mayores de 40 años.

Todas las personas mayores de 60 años, especialmente las que son de descendencia mexicana.

Las personas con familiares que han tenido glaucoma.

Un examen completo de los ojos con dilatación de las pupilas puede revelar otros factores de riesgo, por ejemplo, si tiene la presión del ojo elevada, si la córnea está muy fina, o si el nervio óptico es anormal.

El glaucoma del ángulo abierto es el tipo más común de glaucoma. Algunas personas tienen otros tipos de la enfermedad.

En el caso del glaucoma de baja tensión o de tensión normal, existe un daño en el nervio óptico y en la visión lateral en personas que tienen una presión normal del ojo. Si se reduce con medicamentos la presión del ojo por lo menos en un 30 por ciento, se puede detener la enfermedad en algunas personas. En otras personas, el glaucoma puede empeorar a pesar de tener la presión baja.

Es importante determinar su historia médica completa para identificar otros factores potenciales de riesgo que contribuyen al glaucoma de tensión baja, como la baja presión sanguínea. Si no se identifica ningún factor de riesgo, las opciones para los tratamientos para el glaucoma de baja tensión son las mismas que para el glaucoma de ángulo abierto.

En el glaucoma de ángulo cerrado, el líquido en la parte delantera del ojo no puede llegar al ángulo para salir del ojo, ya que parte del iris bloquea el ángulo. Las personas con este tipo de glaucoma tienen un aumento repentino en la presión del ojo. Los síntomas incluyen un dolor severo y náusea, así como enrojecimiento del ojo y visión borrosa. Si usted tiene estos síntomas, debe buscar tratamiento de inmediato. Esta es una emergencia médica. Si su doctor no está disponible, vaya al hospital o a la clínica más cercana. Sin tratamiento médico para mejorar el flujo del líquido, usted puede perder la vista en ese ojo en uno o dos días. Generalmente, con un tratamiento rápido de cirugía láser y medicamentos, se puede despejar el bloqueo y proteger la visión.

En el glaucoma congénito, los niños nacen con un defecto en el ángulo del ojo que demora el drenaje normal del líquido del ojo. Estos niños generalmente tienen síntomas que se pueden notar fácilmente como los ojos opacos, sensibilidad a la luz y lagrimeo excesivo. Generalmente el tratamiento que se recomienda es la cirugía convencional porque los medicamentos pueden tener efectos desconocidos en los bebés y pueden ser difíciles de administrar. La cirugía es segura y eficaz. Si se realiza la cirugía a tiempo, estos niños generalmente tienen una excelente oportunidad de tener buena visión.

Los glaucomas secundarios se pueden desarrollar como resultado de complicaciones de otros problemas médicos. Estos tipos de glaucoma a veces son asociados con la cirugía de los ojos, las cataratas avanzadas, las lesiones en los ojos, ciertos tipos de tumores del ojo o la inflamación del ojo (uveítis). El glaucoma pigmentario ocurre cuando partículas del pigmento del iris se desprenden y bloquean la malla, haciendo que el líquido del ojo drene más lentamente. El glaucoma neovascular es un tipo de glaucoma muy severo que está relacionado con la diabetes.

Las drogas corticoesteroides, que se usan para tratar las inflamaciones de los ojos y otras enfermedades, pueden precipitar el glaucoma en algunas personas. El tratamiento incluye medicamentos, cirugía láser o cirugía convencional.

La enferemdad es asintomática. No causa dolor y la visión se mantiene normal.

Sin embargo, si el glaucoma no es atendido, las personas empiezan a notar que ya no ven como antes. Sin tratamiento, las personas con glaucoma pierden lentamente su visión lateral (periférica). Es como si estuvieran viendo a través de un túnel. Con el tiempo, la visión central (hacia al frente) también puede disminuir hasta que se pierde por completo. El glaucoma se puede desarrollar en un ojo o en ambos.

No, no hay cura para el glaucoma. La visión que se pierde por la enfermedad no se puede recuperar.

El tratamiento inmediato en la primera etapa del glaucoma de ángulo abierto puede demorar el progreso de la enfermedad. Por eso es muy importante que el glaucoma se diagnostique a tiempo.

El tratamiento para el glaucoma incluye medicamentos, cirugía láser (trabeculoplastia), cirugía convencional o una combinación de cualquiera de estos métodos. Aunque estos tratamientos pueden proteger la vista que le queda, no mejoran la vista que ya haya perdido por el glaucoma incluyendo cataratas, problemas en la córnea, e inflamación o infección dentro del ojo. La acumulación del líquido en el fondo del ojo puede hacer que algunos pacientes vean sombras. Si usted tiene alguno de estos problemas, avísele a su oculista para que le recomiende un plan de tratamiento.

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